martes, 7 de octubre de 2014

"ME ENCONTRARÁS EN EL FIN DEL MUNDO" DE NICOLAS BARREAU (2012)

Compré este libro en una oferta a 5,95 € porque me gustó su argumento y tenía ganas de probar a este joven autor que se ha convertido en todo un fenómeno literario en Alemania e Italia con sus novelas.

"Me encontrarás en el fin del mundo del mundo" cuenta una historia romántica muy amena y de lectura muy ágil.

Es una novela ligera ideal para leer entre libros más densos y desconectar.

Aunque reconozco que en conjunto fue un poco decepcionante y el final es algo previsible, consiguió enamorarme completamente y entretenerme así que no dudaré en leer más de este autor parisino.


"-Pero, ¿por qué se esconde detrás de esas cartas? -pregunté cortándole con impaciencia-. ¡Es ridículo!

-Bueno, es obvio que tiene sus motivos, y lo misterioso siempre es más excitante que la verdad desnuda. ¡Mírate! Todas las mujeres que conoces o has conocido tienen de pronto la magia del misterio. Ves a Soleil durmiendo y te preguntas si podría ser ella. Ves a una mujer rubia en un andén y crees ver a una niña de la que te enamoraste hace un montón de tiempo. Y si mañana la guapa camarera de Les Deux Magots te sonríe un poco más de lo normal, luego la mirarás con otros ojos. El misterio eleva lo normal a la categoría de extraordinario.

Escuché absorto el pequeño discurso de Aristide que tan bien describía el estado en el que me encontraba.

(...) -Si después de la primera carta ya hubieras sabido que la Principessa era, digamos, la hija del panadero o tu vecina, enseguida habrías perdido el interés. Hasta la hermosa Lucille sería en algún momento una esfinge sin misterio. Pero así arde en ti la llama de la incertidumbre y el fuego sigue encendido. Te prestas a ese intercambio de cartas, te pasas horas pensando en lo que esa mujer te escribe. No te deja tranquilo. Y sus cartas se han convertido en tu droga diaria"


"Con el tiempo pasa una cosa muy extraña.

Domina nuestra vida más que ninguna otra dimensión. En realidad todo gira en torno al tiempo que tenemos, el tiempo que no tenemos, el tiempo que nos queda. Ese es el tiempo real. Un día, 10 meses, 5 años. Pero luego está también el tiempo que percibimos, que es el hermano caprichoso del tiempo real. Es el que hace que una hora de espera dure 35 horas y que, en cambio, la hora que nos queda para hacer algo importante quede reducida de pronto a 8 minutos.

Se nos escapa, nos persigue, y sólo existe un punto en el que nosotros controlamos el tiempo. Son esos escasos momentos en los que estamos inmersos en el tiempo y por eso no lo notamos. Entonces lo dejamos en suspenso, detenemos todas esas pequeñas ruedecitas que tan bien encajan unas con otras, y vamos en punto muerto por la vida.

Son los momentos del amor"