martes, 28 de octubre de 2014

"EL TEOREMA KATHERINE" DE JOHN GREEN (2006)

Tercer libro de John Green que leo y que la editorial Nube de Tinta publica en España, tras el exitazo de "Bajo la misma estrella" y en orden inverso al que fueron escritos.

En esta ocasión, me he encontrado con una novela rápida y fácil de leer, pero muy floja, a pesar de que iba sin expectativas.

Su trama juvenil-realista me ha resultado un poco absurda y con unas explicaciones matemáticas sobre el teorema del título (¡además de un apéndice para profundizar más en el tema!) que me han parecido un coñazo tremendo.

Pero eso no quita que tenga algunos momentos graciosos y bonitas reflexiones y frases, tan características del estilo del autor:
  • "Si la gente me viera como yo me veo... si conocieran mis recuerdos... ¿habría una sola persona que me quisiera?"
  • "Puedes querer mucho a alguien. Pero nunca puedes querer a nadie tanto como puedes echarlo de menos"

"Cuando se trata de chicas (y en el caso de Colin sucedía a menudo), cada cual tiene su tipo. El tipo de Colin Singleton no era físico, sino lingüístico: le gustaban las Katherines. No las Katies, Kats, Kitties, Cathys, Rynns, Trina, Kays o Kates, y mucho menos las Catherines. KATHERINE. Había salido con diecinueve chicas. Y todas ellas se llamaban Katherine. Y todas ellas -todas y cada una de ellas- lo habían dejado. 

Colin creía que en el mundo había exactamente dos tipos de personas: los dejadores y los dejados. Un montón de gente asegurará que es las dos cosas, pero se equivoca totalmente: estás predispuesto a un destino o al otro. Los dejadores pueden no ser siempre los que rompen el corazón, y los dejados pueden no ser siempre los que se quedan con el corazón roto. Pero cada cual tiene su tendencia. 

En ese caso, quizá Colin debería haberse acostumbrado a las subidas y bajadas de las relaciones. Al fin y al cabo, salir con una chica solo puede terminar de una manera: mal. Si lo piensas, y Colin lo pensaba a menudo, todas las relaciones amorosas terminan en 1) ruptura, 2) divorcio o 3) muerte"


"Por eso la gente se agobia escuchando a los dejados que se obsesionan con sus problemas: el hecho de que te dejen es previsible, repetitivo y aburrido. Quieren que sigáis siendo amigos. Se sienten asfixiados. Lo importante son ellos, no tú. Y después tú te quedas hecho polvo, y ellos, aliviados. Para ellos se ha terminado, pero para ti acaba de empezar. Y, al menos para Colin, se repetía algo todavía más grave: cada vez las Katherines lo dejaban porque ya no les gustaba. Todas ellas llegaban exactamente a la misma conclusión. No era tan guay o tan guapo o tan inteligente como esperaban. En definitiva, no importaba lo suficiente. Y sucedió una y otra vez, hasta que se aburrió. Pero la monotonía no implica que deje de doler. En el siglo I n. e., las autoridades romanas castigaron a Santa Apolonia arrancándole los dientes uno a uno con unas tenazas. Colin solía relacionar este episodio con la monotonía de ser dejado. Tenemos treinta y dos dientes. Seguramente llega un momento en el que el hecho de que te arranquen los dientes uno a uno se convierte en repetitivo, incluso aburrido. Pero nunca deja de doler"


"Ninguna Katherine había encendido tanto mi corazón -Dios, ahora no puedo dejar de utilizar esa palabra- como ella, pero la necesitaba muchísimo, nunca tenía bastante, y ella no era congruente, y su incongruencia hacía pésima pareja con mi inseguridad, pero aun así la quería, porque ella envolvía todo mi ser, porque había puesto todos mis huevos en la cesta de otra persona, y al final, trescientos cuarenta y tres días despúes, me quedé con la cesta vacía y un agujero infinito en el estómago, pero he decidido recordarla como una buena persona con la que pasé buenos ratos hasta que los dos nos metimos en una mala situación imposible de salvar.

Y la moraleja de la historia es que no recuerdas lo que pasó. Lo que recuerdas se convierte en lo que pasó. Y la segunda moraleja de la historia, si es que las historias pueden tener múltiples moralejas, es que los dejadores no son intrínsecamente peores que los dejados... La ruptura no es algo que te hacen, sino algo que te sucede"