sábado, 12 de noviembre de 2016

NECESITO VOLVER CONTIGO (POR ESTHER AYORA)

Dedicado a M., por ayudarme con parte de esta reconciliación.


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+ ¿Vas a quedarte ahí, mirándome, sin decir nada?
-No, claro. He venido a hablar contigo.

+ ¿Cómo estás?
– Mejor.

+ Me alegro. Pensaba que no volverías a verme, al menos durante un tiempo.
– Yo también lo pensaba pero aquí estoy. El otro día fue…

+ Supongo que te debo una disculpa por la forma en la que te hablé primero y por dejar de hablarte después.
– No, la disculpa te la debo yo a ti por lo que te he hecho pasar últimamente. Primero, no podía vivir sin ti y me pasaba las horas contigo, hablándote, agobiándote y queriéndote de manera enfermiza y luego te di de lado y te odié con todas mis fuerzas, te rechacé y te ignoré, te traté mal y acabé culpándote de todos mis males. Te he debido causar muchos quebraderos de cabeza.

+ Bueno, no es la primera vez que lo haces y supongo que no será la última, pero el cuerpo se acostumbra a todo.
– Y el alma también.

+ Sí, y por eso mismo ahora estás aquí, conmigo. No lo veas como algo malo. Se llama madurar. Recuerda que tardaste mucho más en volver la otra vez.
– Visto así, llevas razón.

+ Suelo tener razón siempre. Y ahora, ¿En qué fase estamos? ¿Me quieres? ¿Me odias? ¿Te soy indiferente?
-He vuelto porque te necesito. He comprendido que no puedo vivir sin ti y por eso, he decidido que quiero enamorarme de ti, pero esta vez de verdad. Quiero sentir el verdadero amor y que jamás nos volvamos a separar. Es por lo mucho que te quiero por lo que soy tan exigente contigo a veces, pero sé que lo nuestro puede funcionar y que podemos ser felices para siempre, como en los cuentos. Porque el amor que existe entre tú y yo es auténtico. No quiero volver a odiarte, a alejarme de ti y a enfadarme contigo porque eso no me hace bien. Jamás pensé que podría llegar a sentir algo así por nadie, lo único que lamento es haberme dado cuenta tarde.

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+ ¿Estás segura? No quiero volver a darlo todo por ti y perderte de nuevo.
– Estoy completamente segura. Me he dado cuenta de que he pasado demasiado tiempo buscando algo que ya tenía. Solo tú eres capaz de levantarme cuando me caigo, eres quien mejor me conoce y la única persona que es totalmente sincera conmigo. Eres capaz de ver cosas malas en mí pero también ves las buenas aunque la mayoría de las veces, no quiera escucharte. Ya sé que es algo en lo que debo trabajar. Contigo soy capaz de disfrutar mucho aunque no siempre sea consciente de ello y te reproche lo sola que me siento. Sé que siempre podré contar contigo porque cuando todo el mundo me falle, tú seguirás conmigo aunque no quiera. Me has demostrado que nunca me dejarás sola y que siempre estarás para mí. Y ya sé que debo hacerte caso cuando me dices las cosas, cuando me monto películas yo sola y me dan arrebatos o me pongo a llorar. Sé que tienes razón cuando me dices que las cosas no son como yo las siento. Y por encima de todo, sé que eres capaz de perdonar cada uno de mis errores, por muy dura que llegue a ser contigo. Espero que valores lo mucho que me cuesta decirte esto. Es probablemente la declaración de amor más sincera que he hecho nunca.

+ Lo valoro y sé que eres sincera. Todo lo que has dicho es verdad y me alegro de que te hayas dado cuenta por fin. Por supuesto que te perdono porque yo jamás dejaré de quererte, aunque te lo diga poco y tú casi nunca quieras escucharme decírtelo. Ya sabes, esta es nuestra particular forma de querernos y tal vez debamos plantearnos cambiarla. Y sé que me odiarás miles de veces por tener mis defectos y por tener razón cuando te obcecas en perseguir nubes de polvo que te dejarán con las manos vacías, me maltratarás, me insultarás y sentirás que no soy suficiente para ti y que necesitas más de lo que yo te do pero yo siempre te querré. No lo olvides nunca.
– Entonces, ¿Volvemos?

+ Bueno, con ciertas condiciones. Hay cosas que debemos mejorar.
– ¿Cuáles?

+ No quiero que vuelvas a dejarme jamás por otra persona. Quiero ser siempre lo primero para ti. No quiero que vuelvas a dudar de ti y de mí por lo que otros te digan, que jamás dejarás que nos quiten nuestras ilusiones y pisoteen todo por lo que hemos trabajado y seguimos trabajando. No quiero que vuelvas a sentir que alguien es mejor que yo y que tú no mereces algo tan bueno. No quiero que vuelvas a sacarme defectos a todas horas ni que me hables con esas palabras tan horribles, porque con todo lo que dices quererme, nunca tratarías a alguien tan mal como me tratas a mí. Quiero que aprendas de verdad a quererme y no quiero que vuelvas a buscar por ahí lo que yo de sobra puedo darte y que nunca, nunca más, dejes que nadie nos quite la sonrisa. Pero, sobre todo, quiero que me prometas, que siempre, pase lo que pase y por muy mal que te sientas, volverás a mí como has hecho hoy.
– Me parece justo. Trato hecho.

+ Pues entonces, sellémoslo con un beso de amor verdadero, como en los cuentos de hadas.

Y dicho esto, después de mucho tiempo evitándolo, no retiró la mirada del espejo. Sonrió y lo besó con fuerza, sintiendo muchísimo amor por lo que veía en él y dejando la marca de un pintalabios rojo. Estaba contenta y tranquila porque sabía que aquel romance duraría toda la vida, porque aquello sí era amor verdadero, de esos que acaban en vivieron felices para siempre.