martes, 15 de noviembre de 2016

"LOS PINGÜINOS DE MR. POPPER" DE RICHARD Y FLORENCE ATWATER (1938)

¡Un mísero euro me costó este libro! ¡Y de primera mano porque estaba nuevecito! Tratándose de pingüinos y tras ver la adaptación cinematográfica de 2011, protagonizada por Jim Carrey, no dudé ni un segundo en comprarlo.

Este clásico de la literatura infantil es un cuento ambientado en los años 30, a diferencia de la película, escrito por un matrimonio norteamericano.

Cuenta con ilustraciones de Robert Lawson y fue galardonado con el Premio Newbery Honor Book en 1939.

La historia es entrañable y no está mal para ser un cuento. Pero a mi edad, obviamente, no me ha terminado de entusiasmar.


"Mr. Popper firmó el recibo y examinó la caja. Estaba cubierta de letreros. «Abrir inmediatamente», decía uno. «Manténgase en frío», decía otro. Advirtió que la caja tenía aquí y allí unos agujeros de ventilación. 

Como podéis imaginar, una vez que tuvo la caja en casa, Mr. Popper corrió a buscar el destornillador, ya que esta vez, por supuesto, había adivinado que se trataba de la sorpresa del almirante Drake. 

Había conseguido quitar las tablas externas y parte del embalaje, que era una capa de hielo seco, cuando de las profundidades de la caja brotó de repente un tenue «¡Ork!». El corazón le dio un vuelco. Estaba seguro de haber oído ese ruido antes, en los documentales de la Expedición Drake. Le temblaban tanto las manos que apenas podía levantar la última capa de embalaje. 

No cabía la menor duda. Era un pingüino. 

Mr. Popper se quedó sin habla de alegría. 

Pero el pingüino no se había quedado sin habla. «¡Ork!», volvió a decir, y esta vez alzó sus alas y saltó por encima de los restos del paquete. 

Era un muchachito robusto que no llegaba a un metro de alto. Aunque tenía el tamaño de un niño pequeño, parecía más bien un señor bajito, con su sedoso chaleco blanco por delante y su largo frac negro arrastrándole un poco por detrás. Sus ojos engastados en sendos círculos blancos destacaban en su negra cabeza, y movía ésta de un lado al otro, como si examinara a Mr. Popper primero con un ojo y luego con el otro"