sábado, 23 de enero de 2016

"DESIMAGÍNAME" DE LA CHICA METÁFORA (2013)


SENSACIONES

Dulce, como el agua de ese río que va a la deriva sin imaginar que acabará siendo mar.
Amargo,  como ese café que entona la mañana con su aroma  y da calor a mis manos con el temple de la taza.
Emocionante,  como aquella espera que desespera y rompe las ganas por dentro.
Aterrador,  como el vacío, como la nada, como el adiós. 
Infinito, como las gracias, como los suspiros, como las ideas...
Cálido, como tu abrazo, como la manta que arropa nuestras tardes de invierno.
Inmenso, como el cielo que miro cada noche en el intento de contar las estrellas.
Asombroso, como lo imposible, como lo inexplicable, como tu silencio.
Triste, como lo inevitable, como lo injusto, como la pena y el dolor gratuito.
Frío, como algunas palabras, como la falta de gestos, como las miradas que no encuentran respuesta.
Amable, como la voluntad, como la generosidad del que no pregunta el porqué de las cosas.
Doloroso, como los momentos que se atropellan, como las mentiras que se desabrochan solas.
Grande, como la amistad, como los recuerdos, como la sonrisa que alegra el día que parece pintado de gris.
Frágil, como las lágrimas, como lo efímero.
Poderoso, como las cosquillas que descolocan el cuerpo sereno y lo transforman en un saco de risas.
Caprichosa, como la inspiración, como la vida, como la suerte.
Feliz, como yo, como el presente, como el futuro... como la calma.


DESAFINANDO PIANOS

Ya nos veía conquistando Madrid en los parques, con nuestro acento mezclado de verde, de ese verde que se funde con el camino de cientos de pisadas anónimas. 
Nos veía gritando en sol, en si, en re... y hasta en mi cama. 
Nos veía abrazados al presente porque el futuro no es más que un verbo conjugado de ilusiones. 
Nos veía sin vernos, por no precipitar las ganas de que alguien se colase por mis inspiraciones y me ruborizase las ideas en esta ciudad que hoy estreno. 
Me veía escribiendo canciones sin imaginarme a las musas, pensando en tus besos, recordando en cada nota tu forma de amarme que nos sorprendió aquella noche. 
Me veía creyendo que la felicidad tiene asiento para dos en el viaje y no cobra peaje por entrada anticipada. 
Nos veía riendo, intentándolo y tal vez diciéndonos adiós, pero no tan pronto.


ABREFÁCIL

No me lo tengas en cuenta si soy un hueso duro de roer y a veces no me encuentras las cosquillas. 
No me lo tengas en cuenta si no te río las gracias y al buscarme con la mirada se me ruboriza la vergüenza que parece que no tengo. 
No me lo tengas en cuenta si quiero ser capitana y marinero de todas las situaciones y naufragios, si quiero hablar contigo demasiado y buscarte cuando no estés. 
No me lo tengas en cuenta si comparto contigo romances pasados y demonios que me aturden, si te hago un esquema de mis penas entre tanta monología. 
No me lo tengas en cuenta si abuso de la ironía y no logro entender que pasa en ti. 
No me lo tengas en cuenta si bebo demasiado y solo tú me pareces bebido, si te secuestro la noche y terminas en mi colchón.
No me lo tengas en cuenta, porque al final, sin saber cómo, he terminado subiendo de dos en dos las escaleras y preguntándome que debo hacer ahora para que te quedes y el problema no sea yo.


Quizá heredé un Diógenes de momentos y objetos, me cuesta desprenderme de las cosas, de la gente, sigo creyendo en que todo aparece por algo.

Seguimos... porque la vida es, a pesar de todo, un seguir el eco de aquel pasillo que nos acercará tarde o temprano a nuestros sueños. 

La soledad nos aferra a las canciones, a los poemas, a escribirlos, a dedicarlos, a buscarnos en ellos cuando son de otros.

A veces eres tan invierno que tu frío me cristaliza.

Se ven diferentes las ciudades cuando hemos estado en ellas, cuando son un trocito de nosotros que nos alimenta las biografías sin querer. Se ven diferentes las postales cuando son las fotos que nos alejan de lo que fue ese instante. Los mapas que se acumulan en el cajón nos ven diferentes los recuerdos.

Ya no puedo ponerme ese vestido que lució para ti aquella noche, o ese carmín de labios que se borró con la aspereza de tu "boca barbada", sin que me suponga una corrida de rímel por la lágrima rabiosa que contiene centenares de historias sin protesta.

Acariciada mi piel con violencia me siento un violonchelo al que tomas por detrás y afinas con tus dedos, follas con tu sexo, desconciertas en lo melódico de amarnos sin tiempo.

Y después de todo, terminar contestando a tu llamada, admitiendo que tú tienes la llave de todas mis puertas y mis candados. Ser incapaz de decirte que no, a pesar de todas las veces que me has dejado echándote de menos.

Sexo es llamarnos de usted, me reines poeta y nos comamos a verbos.
Sexo es mis bragas mojadas pensándote y una erección en mi recuerdo.
Sexo son tus nubes que me dan los buenos días poniéndome cachonda imaginando tus despertares. 

Yo, que abrazo poemas y me aferro a ellos, que nazco frase y muero olvido cada vez que trato de no pensarte. Que construyo y deconstruyo mis latidos según mis lágrimas. Que me respiran las manos cada vez que me encuentro con tus cosas... soy desnudez rota.

Sólo me gusta llorar por las cosquillas de tus dedos en mis vértigos y no por verme perder una vez más hasta sentirme rota. 
Sólo me gusta mi cintura cuando te agarras fuertemente a ella y no cuando yo no me la encuentro.