domingo, 5 de abril de 2015

"EL GRAN GATSBY" DE F. SCOTT FITZGERALD (1925)

Quizás haya cometido un error al leer esta novela después de ver dos de sus adaptaciones cinematográficas (la de 1974 y la de 2013 protagonizadas por Robert Redford y Leonardo DiCaprio, respectivamente) ya que me conocía la historia al dedillo y no he podido disfrutarla desde cero, pero es probable que no me hubiera animado a leer este libro sin ver las pelis antes. 

Cuando Francis Scott Fitzgerald terminó "El gran Gatsby" le escribió a su editor: «He escrito la mejor novela de los Estados Unidos de América». Y sin duda es uno de los clásicos de la literatura norteamericana en la que este autor, perteneciente a la llamada "Generación Perdida" (junto a otros escritores como John Dos Passos, Ernest Hemingway o William Faulkner), retrató la locura y falsedad de la alta sociedad durante los locos años 20 en Estados Unidos a través de una historia tremendamente interesante y nostálgica que me parece brillante.

Jay Gatsby es uno de los ganadores y perdedores literarios más importantes del siglo XX y estoy segura que releeré su historia en el futuro.


"Gatsby representaba todo aquello por lo que siento auténtico desprecio. Si la personalidad es una serie ininterrumpida de gestos logrados, entonces había en Gatsby algo magnífico, una exacerbada sensibilidad para las promesas de la vida, como si estuviera conectado a una de esas máquinas complejísimas que registran terremotos a quince mil kilómetros de distancia. Tal sensibilidad no tiene nada que ver con esa sensiblería fofa a la que dignificamos con el nombre de «temperamento creativo»: era un don extraordinario para la esperanza, una disponibilidad romántica como nunca he conocido en nadie y como probablemente no volveré a encontrar. No: Gatsby, al final, resultó ser como es debido. Fue lo que lo devoraba, el polvo viciado que dejaban sus sueños, lo que por un tiempo acabó con mi interés por los pesares inútiles y los entusiasmos insignificantes de los seres humanos"


"Todo el mundo se cree poseedor de por lo menos una de las virtudes cardinales. La mía es esta: soy una de las pocas personas honradas que he conocido en mi vida"


"Su corazón se hallaba en constante y turbulenta agitación, temperamento creador, tenía un don para saber esperar y, sobre todo, una romántica presteza; era la suya una de esas raras sonrisas, con una calidad de eterna confianza, de esas que en toda la vida no se encuentran más que cuatro o cinco veces"


"No hay fuego ni frío que pueda desafiar a lo que un hombre guarda entre los fantasmas de su corazón"


"Es inevitablemente triste mirar con nuevos ojos cosas a las que ya hemos aplicado nuestra propia capacidad de enfoque"


"Gatsby creía en la luz verde, el futro orgiástico que año tras año retrocede ante nosotros. Se nos escapa ahora, pero no importa, mañana correremos más, alargaremos más los brazos y llegarán más lejos... Y una buena mañana...
Así seguimos, golpeándonos, barcas contracorriente, devueltos sin cesar al pasado"