miércoles, 3 de abril de 2013

"NADIE ME MATA" DE JAVIER AZPEITIA (2007)

Siempre tuve la curiosidad de leer algo más de este escritor madrileño después de descubrir "Hipnos", que ganó el Premio Hammett de Novela Negra de 1996, en el colegio. Así que cuando me encontré por casualidad con esta libro de segunda mano, no me lo pensé.

"Nadie me mata" es difícil de clasificar... Diría que es una novela de suspense con rasgos filosóficos y algunos elementos fantásticos que cuenta la historia de un hombre que se despierta cada día en el cuerpo de un personaje diferente dentro de una misma historia.

Esta forma de contar distintos puntos de vista de un mismo hecho me ha parecido muy original y me ha gustado bastante.

Reconozco que es una novela rara, diferente, que no se parece nada a lo que acostumbro leer ya que Azpeitia tiene un estilo muy particular.

Aunque tiene muchas descripciones, pocos diálogos y una final que admite múltiples interpretaciones, me ha sorprendido lo mucho que me ha enganchado este libro.


"¿Has jugado alguna vez al juego de la oca? Pues deberías hacerlo más a menudo. El azar, he ahí la respuesta. El juego de la oca representa la vida, pero no hay que interpretarlo, sino jugar. La vida hay que vivirla: ¡atrápala y no la sueltes! No importa lo que dure"

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"La vida en cuerpos ajenos me ha vuelto más sabio y más torpe, más cobarde y más triste, más inocente y más sucio. Y estoy empezando a valorar el sabor profundo de la repetición de los sucesos y las palabras, la facilidad con que alteran su significado frases idénticas dependiendo de la perspectiva. Los niños siempre quieren que les repitan los cuentos y aborrecen las sorpresas. Es una fijación de la especia humana, echada a perder durante una juventud ávida de novedades, pero recobrada con el tiempo, en la vejez. En estos últimos minutos, desde que estoy junto a Fran, he tenido la agradable sensación que acompaña siempre a la consideración de haber vivido antes un suceso. Una sensación semejante a la incógnita, pero tan sobrecogedora e intensa que acelera el ritmo del corazón. Definitivamente, es un placer extraordinario, el déjà vu"