martes, 23 de abril de 2013

"GHOSTGIRL" DE TONYA HURLEY (2008)

Compré este libro hace unos años, cuando salió publicado, porque me enamoré inmediatamente de la edición de tapa duras con su portada troquelada y su lomo de color rosa metalizado.

La verdad es que leyendo la sinopsis, me esperaba otra cosa y me decepcionó bastante al principio. Luego la historia mejora un poco, pero no deja de ser un libro juvenil o incluso infantil.

Es el primer libro de la saga "Ghostgirl" que ha escrito esta autora norteamericana. Quizás le de una oportunidad al segundo...



"Cogió una cruz de plata de ley y corrió hasta la puerta con ella, adoptando una vez más la pose de la cazavampiros. 

—¿Qué quieres? —preguntó ante la puerta cerrada.

—Puedes verme —susurró Charlotte. 

—Un momento, sé quién eres —respondió Scarlet con nerviosismo, y abrió la puerta un resquicio. 

—¿De verdad? —preguntó Charlotte, gratamente sorprendida de que alguien la reconociera. 

—Eres la chica que la diñó en el instituto —dijo Scarlet—. La de la clase de Física de Petula. 

—¡Sí! ¡La misma! —respondió Charlotte loca de conte nta. Al parecer, la muerte sí que le había granjeado cierta popularidad. 

—¿Qué? ¿Entonces vienes a vengarte por lo borde que fui contigo? —se quejó Scarlet. 

—No, qué va —le aseguró Charlotte. 

—¿O por mi mierda de necrológica? —preguntó Scarlet, pasando el periódico por debajo de la puerta. —¡He salido en el periódico del colegio! —trinó Charlotte. 

Bajó los ojos al diario y leyó con avidez. Su vida entera había quedado reducida a dos oraciones junto al ordinario icono on line de «foto no disponible». 

CHARLOTTE USHER, ESTUDIANTE DE HAWTHORNE HIGH, FALLECIÓ EL DÍA DE HOY TRAS UN INCIDENTE ABSURDO CON UN OSITO DE GOMA. SE HA CELEBRADO UN ACTO EN SU MEMORIA.

—¿Y ya está? —preguntó Charlotte, abatida. 

—No he tenido tiempo de entrar en detalles —balbuceó Scarlet, convencida de que no había ninguna necesidad de mencionar la escasa asistencia al acto, ni que el personal del anuario no dispusiera de fotografías archivadas bajo su nombre, ni que nadie había contestado a sus solicitudes de comentarios.

Scarlet abrió la puerta muerta de miedo y con la cruz siempre por delante. 

—Es de verdad —dijo Scarlet muy seria, como si apuntara con una pistola a un ladrón de banco.

—Caramba, pues sí que debía de ser pequeñito Jesús —dijo Charlotte. 
Scarlet no pudo evitar soltar una risilla. 

—No soy un vampiro —le dijo a la vez que tomaba el crucifijo de la mano de Scarlet. 

Scarlet se quedó plantada mientras Charlotte entraba en la estancia. Miró a su alrededor y se fijó en los viejos carteles de películas de culto, como Harold y Maude, La noche de los muertos vivientes y Delicatessen, que colgaban de las paredes y entre los cuales aparecían unos pintorescos marcos caja que ponían los pelos de punta debido a las grotescas figurillas que exhibían en su interior. Un CD con una grabación de William Burroughs leyendo el Libro tibetano de los muertos y un planificador de funerales ilustrado por Edward Gorey descansaban sobre el escritorio negro profusamente tallado.

—Vaya, me parece que se ha muerto la persona equivocada —dijo Charlotte mientras examinaba sus cosas. 

—La eterna dama de honor —murmuró Scarlet para sí"