lunes, 24 de septiembre de 2012

"TENGO GANAS DE TI" DE FEDERICO MOCCIA (2006)

Tenía muchas ganas de leer la segunda parte de "Tres metros sobre el cielo" (esa historia de amor tan intensa que me pilló en horas bajas jijiji) y he aprovechado el estreno de la película española para ponerme con él.

Step vuelve a Roma, después de pasar un tiempo en Nueva York, y ¡cómo vuelve! Más maduro, sí, pero igual de malote que siempre (ingrediente básico para enamorarnos a todas) y, bajo mi punto de vista, bastante violento (Hay una escena en el libro que me revolvió el estómago).

Después del final de "3MSC", Babi deja de caerte bien y con lo que hace en esta novela, terminas odiándola.

Por suerte, el personaje de Gin hace que te olvides pronto de Babi... Es uno de los grandes aciertos del libro y yo diría que lo mejor. ¡Qué chica más todoterreno!

No sabría decir cuál de las dos novelas me ha gustado más... Están bien para pasar un rato entretenido, pero no son joyas literarias. "Tengo ganas de ti" me ha resultado adictiva, pero a ratos se hacía lenta y reiterativa.

He leído por ahí que habrá tercera parte... OMG!!!

"Mueve la cabeza de derecha a izquierda para intentar alejarme, pero estoy pegado a ella como una sombra. Hay un viento suave nocturno que nos trae el perfume de los jazmines del jardín.
-Bueno, entonces, ¿lo has pensado mejor?
-Ni en sueños.
Contesta de manera extraña, en voz baja, de un modo casi bronco.
-Sí, pero te está gustando...
-Pero ¿qué dices?
-Lo noto en tu voz.
Se aclara la garganta.
-Oye, ¿te apartas o no?
-No.
-¿Cómo que no?
-Me lo has preguntado, ¿verdad? Y mi respuesta es no.
Vuelvo a intentarlo. En silencio, en voz baja. Arrastrado por el viento nocturno.
-Toc, toc, Gin, ¿puedo entrar?
-No sabes lo que vas a encontrar.
-No entro nunca en ningún sitio si no sé cómo salir"


"-Ésta es la tercera farola que da al otro puente... ¿Ves eso de ahí?
-Sí... Me parece que alguien se ha equivocando atando la motocicleta.
-Pero, ¿qué dices, tonto? Es el "candado de los enamorados". Se engancha un candado en esta cadena, se cierra y se arroja la llave al Tíber.
-¿Y después?
-Ya nunca te separas"


"Nos reímos. Y seguimos riéndonos así. Hablando sin saber muy bien de qué ni por qué. Después decidimos colgar, prometiendo que nos llamaremos mañana. Es una promesa inútil: lo hubiéramos hecho de todos modos. Cuando pierdes tiempo al teléfono, cuando los minutos pasan sin que te des cuenta, cuando las palabras no tienen sentido, cuando piensas que si alguien te escuchara creería que estás loco, cuando ninguno de los dos tiene ganas de colgar, cuando después de que ella ha colgado compruebas que lo haya hecho de verdad, entonces estás perdido. O mejor dicho, estás enamorado, lo que, en realidad, en un poco lo mismo..."