miércoles, 28 de septiembre de 2016

"UN YANQUI DE CHISTE" DE RAMÓN ARANGÜENA (2003)

Descubrí a este periodista paletino en el programa "Lo + Plus", allá por 2001, y enseguida me gustó el tipo de humor que hacía. Así que cuando publicó este libro, no dudé en comprármelo.

Esta novela de poco más de 200 páginas, con el subtítulo de "Aventuras y desventuras de un guiri en España", cuenta las peripecias de un joven universitario de Estados Unidos que llega a Madrid a estudiar.

Aragüena hace alarde de un humor muy particular: irónico, delirante y a veces hasta surrealista.

El principio me ha gustado bastante y consiguió arrancarme alguna que otra carcajada, pero según avanzaba la lectura, me fue decepcionando hasta el punto de aburrirme. He terminado odiando lo tonto que resulta el protagonista y la excesiva presencia de tópicos, sobre todo machistas.


"Dos terroristas de algún lugar de Oriente Medio llegaron a Madrid con la firme determinación de ejecutar el llamado "Castigo de Alá", para con los infieles españoles. Por suerte, no pudo llevarse a cabo. Los motivos son confusos, aunque se conoce al detalle la historia y el itinerario seguido por los dos terroristas durante su estancia en nuestro país.

Domingo 23.47 horas. Llegan al aeropuerto de Madrid-Barajas, desde Turquía. Ocho horas después, tras recuperar las maletas que les habían perdido, salen del aeropuerto. Como suele ser habitual, cogen un taxi. El taxista, al parecer también pirata, los mira por el espejo retrovisor y, al observar la cara de turista que tenían, los pasea por toda la ciudad durante una hora y media. Al comprobar que no decían ni pío tras quince mil pesetas de tarifa, decide darles el palo y, junto con un cómplice que se había subido al coche en la Glorieta de Embajadores, les quita las maletas y los deja tirados, después de pegarles una buena paliza, en el barrio de Las Barranquillas. 

Lunes 04.30 horas. Al despertar, después de la paliza, ambos terroristas logran llegar hasta un hotel en Callao. Toman otro taxi por el Paseo de Recoletos. Diez minutos antes de llegar al centro, interrumpen su marcha por una manifestación de SINTEL, otra de profesores de religión en huelga y otra de ganaderos, junto con los camioneros, empleados judiciales y la Asociación de Jetas Unidos para no pagar la renta, vendedores ambulantes, etcétera, que no les permiten el paso.

Lunes 07.30 horas. Al parecer, por fin consiguen llegar al centro. Necesitan cambiar dinero para moverse más tranquilos; tienen dólares, pero los canjean... por billetes de 5.000 falsos.

Lunes 07.45 horas. Intentan abordar un avión y hacerlo caer sobre la Torre Picasso. Pero, una vez allí, resulta que los pilotos de Iberia están en huelga porque quieren que les cuadrupliquen el sueldo y, por supuesto, trabajar menos y los controladores aéreos pasan de todo. El único avión que está en la pista pertenece a Spanair y lleva dieciocho horas de retraso... Los empleados y pasajeros "acampan" dentro del aeropuerto... Se divierten con cánticos populares... Gritan consignas contra el gobierno y contra los pilotos. En medio de todo esto, llegan los antidisturbios... Se arrancan a dar porrazos, todos contra todos... Y se arma el desmadre.

Lunes 19.05 horas. Al fin, se tranquilizan un poco los ánimos... Consiguen acercarse al mostrador de una de las compañías, donde un sujeto les vende unos billetes para un vuelo que ya no existe.

Lunes 19.07 horas. En este momento del día, discuten entre si hacerlo o no... No saben si hacer volar Madrid es un acto terrorista o una obra de caridad.

Lunes 20.30 horas. Muertos de hambre, van a comer algo al restaurante del aeropuerto. Piden espárragos, tortilla española y refrescos.

Martes 0.35 horas. Se recuperan de una salmonelosis de caballo causada por la tortilla en el hospital La Paz, donde permanecen ingresados. Después de pasar toda la noche a la espera de ser atendidos, a esa hora, se cagan por la pata abajo. La cosa no hubiera durado más de un par de días si no llega a ser por la legionela que pillan debido al aire acondicionado del hospital.

Martes 19.00 horas. Una semana después, salen del hospital y se encuentran cerca del estadio Santiago Bernabéu. Hay partido de Champions League y una pandilla de skins les da otra paliza de aúpa. Deciden irse a emborrachar porque todo es una mierda y no les sale nada bien. En uno de los bares les meten un garrafón de narices y de nuevo vuelven al hospital, esta vez con coma etílico.

Martes 23.42 horas. Los tipos se van del país en una patera desde Cádiz y con dirección a Marruecos pedorreándose todo el camino y con una resaca de espanto. Juran que no volverán a intentar nada en nuestro "bendito" país. Deciden que es más fácil hacerlo en los Estados Unidos"