domingo, 4 de septiembre de 2016

"EL LIBRERO" DE ROALD DAHL (1987)

Aprovechando el centenario del nacimiento de uno de los autores más prestigiosos de la literatura infantil y juvenil, unas cuantas editoriales han aprovechado la edición o reedición de algunas de sus obras. Éste es el caso de la Editorial Nórdica, que ha publicado una preciosa edición del relato "El librero" de Roald Dahl con ilustraciones de Federico Delicado.

Reconozco que no tenía ni idea de que este escritor inglés también había escrito para adultos. De hecho, este relato se publicó por primera vez en la revista "Playboy" en 1987.

Me ha decepcionado el hecho de que por el título y la sinopsis parecía que iba a tratar sobre el mundo de los libros y las librerías, pero no ha sido así en absoluto. No quiero desvelar mucho del argumento así que sólo diré que cuenta una historia algo peculiar.

Lo que más me ha gustado es el excelente estilo narrativo de Roald Dahl y la perfecta simbiosis entre texto e ilustraciones.


"Hace tiempo, si uno se dirigía a Charing Cross Road desde Trafalgar Square, en cuestión de minutos se encontraba con una librería situada a mano derecha y sobre cuyo escaparate un cartel anunciaba: «WILLIAM BUGGAGE. LIBROS RAROS».

Si uno se detenía a curiosear a través del cristal, podía ver las paredes forradas de arriba abajo con libros y, si abría la puerta y entraba, inmediatamente lo envolvía el hedor a cartón viejo y hojas de té que impregna el interior de toda librería de lance en Londres. Casi siempre había dos o tres clientes, figuras sombrías ataviadas con abrigo y sombrero Trilby, que hurgaban en silencio entre colecciones de Jane Austen y Trollope, Dickens y George Elliot, con la esperanza de dar con una primera edición. 

Daba la impresión de que nunca había un dependiente que atendiese a los clientes y, si alguien tenía tanto interés en pagar un libro como para no tomarlo, debía cruzar una puerta que comunicaba con la trastienda y donde se podía leer: «OFICINA. PAGUE AQUÍ». Al traspasarla, uno se encontraba al señor William Buggage y a su ayudante, la señorita Muriel Tottle, ensimismados en sus respectivas tareas. El señor Buggage se sentaba tras una valiosa mesa de despacho de caoba del siglo XVIII, mientras que a poca distancia la señorita Tottle disponía de un mueble algo más pequeño pero no por ello menos elegante, un escritorio de estilo Regencia tapizado en un cuero verde ya desvaído. Sobre la mesa del señor Buggage siempre había un ejemplar del día del Times de Londres, así como del Daily Telegraph, el Manchester Guardian, el Western Mail y el Glasgow Herald. También tenía a su alcance la última edición del Who's Who, un grueso volumen de tapas rojas, muy baqueteado por el uso. Sobre el escritorio de la señorita Tottle había una máquina de escribir eléctrica y una sencilla pero bonita bandeja con papel de correspondencia y sobres, junto a un surtido de clips y grapadoras y demás parafernalia de oficina"