martes, 25 de marzo de 2014

"LAS PRUEBAS" (EL CORREDOR DEL LABERINTO #2) DE JAMES DASHNER (2010)

Reseña primera parte: "El corredor del laberinto"
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Después de leer la primera parte de esta trilogía juvenil distópica y con el estreno del trailer de la peli (¡quiero verla YAAAAA!), me entraron ganas de continuar y terminar esta historia tan intrigante... Y más que nada porque no me gusta tener trilogías/sagas a medias y me quiero poner con "Divergente" cuanto antes.

¡ATENCIÓN SPOILERS!

Esta segunda parte comienza justo donde terminó su predecesora y veremos lo que les pasa a los personajes una vez fuera del laberinto.

A pesar de sus casi 500 páginas, su trama te atrapa desde el principio, es totalmente impredecible y no deja de plantear nuevos interrogantes. Está llena de misterio, acción, giros inesperados y tiene un ritmo muy ágil gracias a la brevedad de sus capítulos. 

Sólo espero que el desenlace de la trilogía esté a la altura ^^


"Es pequeño. ¿Tiene cuatro años, tal vez? ¿Cinco? Está tumbado sobre una cama, tapado con las mantas hasta la barbilla.

Hay una mujer sentada junto a él, con las manos en el regazo. Tiene el pelo largo y castaño, y su rostro comienza a mostrar los primeros signos de la edad. Tiene los ojos tristes. Lo sabe a pesar de que ella se esfuerza mucho por ocultarlo con una sonrisa. 

Quiere decir algo, hacerle una pregunta; pero no puede. No está allí de verdad. Tan sólo lo presencia desde un sitio que no entiende del todo. La mujer empieza a hablar con un tono a la vez dulce e irritado que le molesta:

-No sé por qué te han elegido, pero sí sé que eres especial. Nunca lo olvides. Tampoco olvides nunca... -la voz se le quiebra y las lágrimas le recorren el rostro-, nunca olvides cuánto te quiero.

El chico responde, pero no es Thomas quien habla. Aunque en realidad si es él. Nada tiene sentido.

-¿Te vas a volver loca como toda esa gente que sale en la tele, mamá? ¿Cómo... papá?

La mujer extiende la mano y le pasa los dedos por el pelo. ¿La mujer? No, no puede llamarla así. Es su madre. Es... mamá.

-No te preocupes por eso, cariño -dice-. No estarás aquí para verlo.

Su sonrisa ha desaparecido"