jueves, 4 de octubre de 2012

"TE DEJO ES JÓDETE AL REVÉS" DE SEÑORITA PURI (2012)


¡Chick lit a la española! Y con ese título tan genial no podía dejar de leerlo.

La Señorita Puri es una conocida bloggera y cajera de supermercado que nos cuenta su vida después de romper con su pareja. Puede parecer un argumento banal y simple, pero ahí radica el atractivo de esta novela, en lo cotidiano y cercano de las situaciones, y en su lenguaje coloquial y sencillo.

Escrito con mucha ironía y acidez, es el libro perfecto para pasar un buen rato. A mí me ha encantado y ¡ójala haya segunda parte!


"Me llevó a otro edificio a un par de manzanas. Tampoco tenía ascensor y tuvimos que subir siete pisos andando. Era una habitación de 40 metros cuadrados con un cuartucho adicional del tamaño de un armario, que encerraba una cocina portátil, un fregadero que hacía las veces de lavabo y un plato de ducha.

-Esta son 1.000 euros al mes, más dos meses de fianza por adelantado.

-Cuando dice fianza, se refiere a la que necesita el dueño para salir de la cárcel, ¿no? Seguro que está cumpliendo condena por estafa.

-Oiga señora -interrumpió, visiblemente harto-, estos son los precios del mercado. ¿No ha dicho usted que quería algo por el centro? Pues esto es el centro. A mí no me eche la culpa.

-Esto es el centro de la cochambre, y a usted claro que le echo la culpa, faltaría más, por cómplice y por sinvergüenza.

Di media vuelta y me largué a buscar por mi cuenta. Eché un vistazo a las ofertas que tenía señaladas. "Loft de 60 metros cuadrados con vistas". Al menos un espacio diáfano podía acondicionarlo como quisiera, y si tenía vistas seguro que habría algo de luz. Media hora más tarde estaba subiendo con la propietaria cinco pisos por unas escaleras de madera podrida que crujían como un gato en celo. Si hubiera sabido que me iban a meter esta paliza no me hubiera apuntado al gimnasio. Se me estaban poniendo las piernas como a Indurain. Una semana viendo casas y podría impartir clases de bazooka y de Culture Club, o como se llamase aquel ejercicio de Belcebú. Cuando llegamos al último piso me señaló una diminuta puerta en un quinto nivel, como si alguien la hubiese colocado en la pared. Accedimos por tres escalones. Cuando la abrió, se me cayeron los palos del sombrajo todos juntos. Aquello no era un loft. Aquello era el tejado del edificio. Un vulgar palomar, un trastero. Una mierda"