lunes, 11 de julio de 2016

"ROSTRO DE SANGRE" DE ROBERT POBI (2012)

Para una fan del suspense y terror como yo, me fue difícil resistirme a la portada tan macabra de este thriller psicológico cuyo protagonista es un investigador del FBI con unas habilidades especiales de observación de las escenas del crímen.

Pero tengo que decir que el debut literario de Robert Pobi no me ha convencido del todo. Aunque la trama a priori es interesante, su estilo narrativo es muy hardcore y crea muchas expectativas, llega un momento que la novela avanza despacio por lo que el ritmo decae totalmente.

Y luego ese final con giro inesperado... Nunca había leído nada igual y en ese sentido es bastante original, pero me ha parecido demasiado enrevesado. Supongo que me esperaba otra cosa.

Me quedo con una frase que me ha gustado bastante:

"Amamos las cosas que nos destruyen. Con esa destrucción nos sentimos vivos"


"Sus ojos estaban clavados en la pantalla de su portátil mientras recorría apresuradamente las casi mil trescientas fotografías de alta resolución que Conway había tomado. El fotógrafo había hecho un buen trabajo. Las del propio Hauser estaban bien, pero no pasaban de ser simplemente aceptables, y Jake llevaba en esto el tiempo suficiente para haber desarrollado su manera propia y única de hacer las cosas. Estaba contento de que Conway hubiera entendido lo que quería.

Buena parte de su trabajo seguía los protocolos típicos del FBI. La agencia tenía un sistema forense sólido que cubría cualquier campo en el que pudiera pensarse. Todo, desde las evidencias genéticas acumuladas bajo el manto del CODIS hasta su Departamento de Ciencia del Comportamiento, operaba de acuerdo a buenos y sólidos principios. Pero lo que hacía Jake, el modo en que él trabajaba, era visto por mucha de la gente a la que ayudaba con más escepticismo. Él entendía que las miradas de soslayo que recibía eran debidas a los sólidos resultados que conseguía. Lo que los otros no comprendían era qué sentidos empleaba. Y siempre que había intentado explicar lo que hacía, acababa confundiendo más el tema en lugar de aclararlo.

Jake no creía en ninguna paraciencia. No creía en médiums ni en psíquicos ni en ninguna de las estupideces no cuantificables que tanto gustaban a los del Discovery Channel. Jake no recibía visiones ni veía auras ni convocaba espíritus, aunque la gente que lo rodeaba le tratase como si sí que lo hiciera. No, el proceso que el agente especial Jake Cole empleaba era algo más que un truco de salón del siglo XIX.

Jake sabía que nunca se había demostrado una prueba cuantificable de un poder psíquico tangible. Ni una sola vez. La gente cree porque quiere creer. Algunos son embaucados, otros directamente engañados, pero lo cierto es que nunca se ha realizado un experimento controlado en el que un psíquico haya sido capaz de probar nada aparte de unas dotes de observación extremadamente bien afinadas. Y de eso era de lo que Jake sacaba provecho. No hablaba con los muertos ni con el mundo espiritual. Observaba. Miraba. Veía. Y computaba. Los estafadores que se disfrazaban de psíquicos de llamaban "lectura en frío".

En términos sencillos, Jake resolvía enigmas. Era algo tan mundano como eso"