martes, 25 de junio de 2013

"EL CLUB DE LOS POETAS MUERTOS" DE NANCY H. KLEINBAUM (1991)

¿Quién no ha visto alguna vez en su vida "El club de los poetas muertos"? Esta película de 1989, ganadora del Oscar a mejor guión original, ha marcado la juventud de muchos y está repleta de momentos inolvidables y de unas interpretaciones sobresalientes.

Lo primero que me ha llamado la atención de la novela que vengo a reseñar hoy es que es una adaptación del guión original, y no al revés, por lo que es completamente fiel a la película.

A pesar de conocerme la historia a la perfección, he disfrutado con su lectura y ha conseguido emocionarme en más de una ocasión... ¿Qué más se le puede pedir a un libro?


"Pitts se aclaró la voz:


Recoged ahora las rosas de la vida
porque el tiempo jamás suspende su vuelo
y esta flor que hoy se abre
mañana estará marchita.

Se detuvo.

-"Recoger ahora las flores de la vida" -repitió Keating-. La expresión latina que ilustra este tema es carpe diem. ¿Alguien sabe lo que significa?

-¿Carpe diem? -dijo Meeks, inigualable en latín-. Aprovecha el tiempo presente.

-Excelente, ¿señor...?

-Meeks.

-Aprovecha el tiempo presente -repitió Keating-. ¿Por qué escribe eso el poeta?

-¿Porque tiene prisa? -dijo al azar un alumno, provocando nuevas risitas. 

-¡No, señores! ¿Alguna otra sugerencia? Pues bien, porque todos nosotros en tanto que existimos estamos condenados a que se nos coman los gusanos -dijo Keating mirando a sus alumnos-. Porque estamos condenados a no conocer más que un número reducido de primaveras, veranos y otoños.
Un día, por increíble que eso pueda parecer a sus robustas constituciones, este corazón que se agita en nuestro pecho dejará de latir y exhalaremos el último suspiro"


"Para sorpresa de los chicos, que estaban escuchando con interés, el señor Keating saltó de repente sobre su mesa.

-¿Por qué me he subido aquí arriba?

-¿Para sentirse más alto? -dijo Charlie.

-No, mi joven amigo, no ha acertado usted. Me he subido sobre la mesa para recordarme a mí mismo que tenemos que modificar constantemente la perspectiva desde la que miramos el mundo. Porque el mundo es diferente visto desde aquí. ¿No me creen? Pues levántense y vengan a comprobarlo. Vamos, todos ustedes... Por turno.

Keating bajó de su atalaya. Todos los alumnos, a excepción de Todd, se apelotonaron en la tarima y fueron subiendo cada uno a su vez, a veces dos o tres juntos, sobre la mesa del profesor.

-Si tienen ustedes alguna certeza -prosiguió Keating mientras algunos volvían ya a su lugar -, entonces oblíguense a considerar la cuestión desde una perspectiva diferente, incluso aunque eso les parezca idiota o absurdo. Cuando lean, no se limiten a lo que dice el autor, traten de analizar lo que ustedes experimentan.
Tienen que hacer el esfuerzo de encontrar otros caminos, señores, y cuanto más tarden en hacerlo menos posibilidades tendrán de alcanzar sus objetivos. Citando a Thoreau: "La mayoría de los hombres lleva una vida de tranquila desesperanza". ¿Por qué resignarse a ello? Partan en busca de nuevas tierras"