domingo, 17 de julio de 2011

"MISS LONELYHEARTS" DE NATHANAEL WEST (1933)

Hace unos meses, leyendo otro libro me encontré con este párrafo de "Miss Lonelyhearts" que me llamó mucho la atención... tanto que terminé comprándome el libro.

"Querida miss Lonelyhearts:

Tengo ahora 16 años y no sé qué debo hacer y le agradecería mucho si usted me dijera qué es lo que debo hacer. Cuando yo era niña no era todo tan malo porque me acostumbré a que los niños del barrio se burlaran de mí, pero ahora me gustaría tener novio como las otras chicas y salir los sábados por la noche, pero ningún chico me invita porque nací sin nariz, aunque bailo bien y tengo buen tipo y mi padre me compra ropa bonita.

Estoy sentada mirándome todo el día y llorando. Tengo un agujero grande en medio de la cara que da miedo a toda la gente, incluso a mí misma, así que no puedo culpar a los chicos que no quieren salir conmigo. Mi madre me quiere, pero llora terriblemente cuando me mira.

¿Qué habré hecho yo para merecer un castigo tan terrible? Aunque haya hecho algunas cosas malas, no las hice antes de tener un año y yo nací así. Se lo pregunté a papá y él dice que no sabe, pero que tal vez yo hice algo en otro mundo antes de nacer o que tal vez me están castigando por sus pecados. Eso no lo creo, porque él es un hombre muy bueno. ¿Debo suicidarme?

Sinceramente suya,

DESESPERADA"

Esta novela (menos mal que era bastante corta) nos cuenta la vida de un redactor del consultorio sentimental de un periódico. Su autor, Nathanael West, forma parte de la llamada Generación perdida.

Sólo puedo decir que la historia en sí no está mal, pero no me ha gustado mucho la verdad. Creía que iba a ser diferente.

La edición que compré también incluye "El día de la langosta", pero no pienso leerlo.


"-Tal vez te lo pueda explicar. Vamos a empezar desde el principio. Un hombre tiene un trabajo que consiste en dar consejos a los lectores. Su sección no tiene otra finalidad que la de aumentar la tirada y todos los demás periodistas la toman a broma. El periodista está contento con su trabajo porque de ahí puede pasar a hacer una columna de chismes, y además está harto de ser un reportero. También él piensa que su trabajo es una broma, pero después de varios meses ya no puede tomárselo a risa. Se da cuenta de que la mayoría de las cartas que recibe son ruegos profundamente humildes pidiendo consejos morales y espirituales, torpes expresiones de un auténtico sufrimiento. También descubre que sus corresponsales lo toman en serio. Por primera vez en la vida se ve obligado a revisar los valores que rigen su conducta. Y comprende que ya no éstá gastando una broma, sino que se ha convertido en su propia víctima"


Y para terminar, una interesante reflexión que me ha gustado mucho.

"La vida es un club donde no se admiten reclamaciones, donde te reparten solo una mano y no puedes renunciar. Aunque las cartas estén marcadas por el destino, tienes que jugar, jugar como un caballero y un deportista. Emborrachaos, zampaos la comida del bufet, aprovechaos de las chicas en el piso de arriba, pero recordad que cuando todo acabe y bajéis el telón, no deberéis quejaros..."