domingo, 26 de julio de 2015

"TODOS MIS FUTUROS SON CONTIGO" DE MARWAN (2015)


BOTONES

Soñando,
soñando siempre,
toda la vida
con poder dar la vuelta a los relojes. 
Y que no existiera aquella tarde
en que me dejaron por primera vez con doce años.
Ni aquella mañana en que me dejaron por última vez con veintiocho.

A lo largo de mi vida 
he querido rebobinar demasiadas cosas
y no lo conseguí nunca. 

Ya no le pido un botón de rebobinar al mundo. 

Es más sencillo.

Me conformo con que alguien le dé al pause,
ahora que duermes conmigo
y tu cuerpo es un milagro
que flota cada noche entre mis manos.  

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ME HE VUELTO A ACORDAR DE TI (Fragmento)

Hoy me he acordado unas cincuenta veces de ti, en la ducha, en los libros, en la llave del gas, en el cortaúñas, en las vueltas de la lavadora, en las canciones de la radio, en el portal al irme y al volver y en algunas ocasiones más que no recuerdo.

Como ves no vas a librarte de mí tan fácilmente. Me insistes en que te olvide y lo llevas claro. Si de verdad quieres que deje de esperarte solo tienes que hacer una cosa: decirme que volvamos a intentarlo. Sólo así tendré un miedo más grande aún al miedo que me da que te hayas ido: miedo a que te quedes. 



Se conocieron en un chat. Conversaciones, risas, complicidad, la protección que te brinda la pantalla y que da pie a decir ciertas cosas que no nos atreveríamos a soltar cara a cara, el resto del día pensando en encontrarse otra vez por el chat, la complicidad reciente, algunas fotos y finalmente una cita.

Ya en la cita, los nervios de antes, el saludo extraño, la sonrisa algo forzada, el tic de él que ella observa con disgusto, los incómodos silencios que él salva con su ingenio, el físico de ella que no es como las fotos anunciaban, la conversación tirante que se va aflojando poco a poco, algunos temas comunes que los van haciendo sentir cómodos, el tic que desaparece con la calma, la sonrisa de ella como una invitación que supera todo el resto, ella cada vez más guapa, él cada vez más tierno, la tarde que termina en noche, el vino que también ayuda, la noche cada vez más larga y el deseo que toma el volante y un beso y muchos más y ¿en tu casa o en la mía? y la noche que sigue girando hacia ellos y el sudor y la cama desarmada y la misma pregunta en la cabeza de ambos, ¿me estoy enamorando?, y la misma respuesta en la cabeza de los dos dando título a este poema.

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CONSIDERACIONES CON RESPECTO AL OLVIDO (II)

Y al final entendí que un recuerdo es algo que se deshace. Y entendí más: que no es el recuerdo el que se deshace, sino el dolor, el apego que sentías, la herida que rodeaba tu vida, el muro circular de la amargura. El recuerdo sigue intacto. Lo que cambia es tu respuesta, lo que te provoca recordar. Y para esto solo hace falta una cosa, tiempo, mucho tiempo, justamente eso de lo que nunca disponen aquellos corazones que están como el mío: rotos.


ME DA IGUAL TU MUSEO

Intenté seducirla con batallas ganadas
le enseñé las medallas
y también, para ablandarla,
dispuse ante sus ojos
un muestrario completo de mis heridas.
Ella callaba y yo seguía.

Espera, me dijo.
Mira, me da igual tu museo,
yo lo que quiero es estar en tu presente,
yo lo que quiero es que me enseñes tu futuro.  

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PALABRAS PARA C. (Fragmento)

Que yo sé que solo te hace falta conocerte
y perdonarte no haberte conocido mejor
cuando te culpabas por todo.
Que yo sé que ya eres esa persona
pero aún no quieres verlo y lo entiendo.
Que yo sé que tú eres el jinete y el caballo de carreras
y también el resto de jinetes y caballos de la carrera
y que ya estás en la meta. 


TAL VEZ, UN DÍA DE ESTOS
 (Texto para ser leído escuchando la canción "Un día de estos" de Marwan)

Se vio obligado a vaciarse en cada encuentro, a darlo todo por ver los ojos de ella encenderse en su presencia. Lo hacía por miedo. Miedo de los dos. El miedo de ella era a entregarse. El miedo de él a que no se entregara. Por eso él acababa dando todo, lo que le correspondía entregar a él y lo que le correspondía a ella. Se vaciaba para ver caer sus temores, lo daba todo para que no hubiera ninguna duda sobre ser o no merecedor de su amor. Pero el amor no se merece. Surge o no surge. Y si surge como surgió en este caso, luego hay que saltar las tapias del miedo, del miedo que ella sentía, que era un miedo gigante. Porque antes de él hubo otros nombres, hombres que dejaron su alma como una aldea saqueada, desengaños con forma de persona, demasiadas noches sin dormir, demasiados días sin abrazos. Aún le dolían los pies de pisar las promesas rotas que le hicieron sobre otras camas y así es difícil entregarse incluso cuando el amor te golpea en el vientre con una mirada bondadosa. Y no se sabe si hay solución. Depende de ella, del tiempo que tarde en darse cuenta del origen de sus miedos, del tiempo que tarde en darse cuenta de que no todos los hombres extienden cheques sin porvenir. Y depende de él -no conviene olvidarlo-, del tiempo que quiera darse en intentarlo, del tiempo que considere suficiente para rendirse.

Tal vez lo consigan, tal vez, un día de estos.