sábado, 30 de agosto de 2014

"CIUDADES DE PAPEL" DE JOHN GREEN (2008)

Voy a admitirlo desde el principio: compré y leí este libro con mucha ansia solamente porque su autor era John Green, el mismo de "Bajo la misma estrella", novela que leí el año pasado y adoré, y que ahora se ha convertido en todo un fenómeno literario, sobre todo gracias al estreno de la peli. Y esto es una buena noticia porque finalmente la editorial Nube de Tinta publicará todos los libros de John Green en español.

"Ciudades de papel" cuenta una historia muy diferente a la de "Bajo la misma estrella", pero ésto no ha hecho que me decepcionara, como les ha pasado a muchos, porque yo ya lo sabía e iba sin altas expectativas.

Esta novela juvenil fue la tercera que escribió John Green y trata sobre la amistad, el amor y las relaciones personales. Tiene momentos muy graciosos y otros para la reflexión, como es típico en el autor, con frases preciosas como:
  • "Marcharse es muy duro... hasta que te marchas. Entonces es lo más sencillo del mundo"
  • "Por jodida que sea la vida, siempre es mejor que la muerte"
  • "-Las cosas nunca suceden como imaginas -me dice.
    -Sí, es verdad -le digo. Pero lo pienso un segundo y añado-: Pero también es verdad que si no imaginas, nunca pasa nada"
Pero la verdad es que no me ha dicho mucho... ni fu ni fa... Aunque repito que no ha sido una decepción. Me encanta el estilo narrativo tan característico de John Green, y aunque la segunda parte de este libro (está dividido en 3) se me hizo tremendamente lenta y pesada, no voy a dejar de leer y comprarme sus libros.

Tendrá próxima adaptación cinematográfica.


"-Pues claro que nos pillarán. ¿Y qué?

-Es ilegal.

-Q, ¿qué problema puede causarte Sea World en términos comparativos? Quiero decir que, joder, después de todo lo que he hecho por ti esta noche, ¿no puedes hacer una sola cosa por mí? ¿No puedes callarte, calmarte y dejar de acojonarte tanto por cada aventurilla? -Y en voz baja añadió-: Joder, échale un par de huevos.

Entonces me volví loco. Pasé por debajo del cinturón de seguridad para poder acercarme a ella. 

-¿Después de todo lo que has hecho por mí? -casi grité. ¿No quería que confiara en mí mismo? Pues ahí lo tenía-. ¿Llamaste tu al padre de MI amiga, que estaba follándose a MI novio, para que nadie se enterara de que quien llamaba era yo? ¿Me has hecho de chófer no porque seas importante para MÍ, sino porque necesitaba un coche y te tenía a mano? ¿Es esa la mierda que has hecho por mí esta noche?

No me miraba. Miraba al frente, hacia el revestimiento de plástico de la tienda de muebles.

-¿Crees que te necesitaba? ¿No crees que podría haber dado a Myrna Mountweazel un sedante para que se durmiera y robar la caja de debajo de la cama de mis padres? ¿O colarme en tu habitación mientras dormías y cogerte las llaves del coche? No te necesitaba, idiota. Te he elegido. Y luego tú me has elegido a mí. -Me miró-. Y esto es como una promesa. Al menos por esta noche. En la salud y en la enfermedad. En lo bueno y lo malo. En la riqueza y en la pobreza. Hasta que el amanecer nos separe"



"Estuve tentado de preguntarle por los interminables rollos que nos pegaba sobre las diversas maneras de excitar cuerpos diversos, pero me limité a decirle:

-Hasta donde yo sé, hay dos normas básicas: 1) No muerdas nada sin permiso, y 2) La lengua humana es como el wasabi. Es muy potente y debe utilizarse con moderación.

De repente le brillaron los ojos de pánico. Hice una mueca y dije:

-Está detrás de mí, ¿verdad?

-"La lengua humana es como el wasabi" -repitió Lacey con una voz profunda y ridícula que esperé que no se pareciera a la mía. Me giré-. La verdad es que creo que la lengua de Ben es como el protector solar. Es bueno para la salud y debes aplicarlo generosamente.

-Estoy a punto de potar -dijo Radar"



"Quizá es más como has dicho antes, que todos estamos agrietados. Cada uno de nosotros empieza siendo un recipiente hermético. Y pasan cosas. Personas que nos dejan, o que no nos quieren, o que no nos entienden, o que no las entendemos, y nos perdemos, nos fallamos y nos hacemos daño. Y el recipiente empieza a agrietarse por algunos sitios. Y, sí, en cuanto el recipiente se agrieta, el final es inevitable. En cuanto empieza a entrar la lluvia dentro del Osprey, ya nunca será remodelado. Pero está todo ese tiempo desde que las grietas empiezan a abrirse hasta que por fin nos desmoronamos. Y solo en ese tiempo podemos vernos unos a otros, porque vemos lo que hay fuera a través de nuestras grietas y lo que hay dentro se nos ve también a través de ellas. ¿Cuándo nos vimos tú y yo cara a cara? No hasta que me viste entre mis grietas, y yo a ti entre las tuyas. Hasta ese momento solo veíamos ideas del otro, como mirar tu persiana, pero sin ver lo que había dentro. Pero cuando el recipiente se rompe, la luz puede entrar. Y puede salir"