lunes, 30 de enero de 2012

"LA HUELLA DE UN BESO" DE DANIEL GLATTAUER (2004)

Daniel Glattauer es el autor de "Contra el viento del norte" y su secuela, 2 libros que se han convertido en un fénomeno y que tengo en mi poder, pero aún no he leído XD.

En "La huella de un beso" el principal protagonista es un perro muy vago XD y es una novela que me ha dejado muy buen sabor de boca.

Es un libro corto, fresco, muy entretenido y divertido, perfecto para desconectar y pasar un buen rato.

"Ahora, con 34 años, Max ya sabía que el amor sin besos no funcionaba. Por consiguiente, sabía que el amor en él no podría funcionar nunca. Y eso le resultaba muy doloroso cuando amaba de verdad y con ganas. Max se enamoraba rápida, profunda y pasionalmente. Sabía entregarse al amor y vivir por él, era capaz de mostrar sus sentimientos, podía hablar de ellos, era cariñoso y capaz de desvivirse por una mujer. Estaba seguro de que también podía ser fiel si era necesario. (Hasta ahora nunca había tenido que ponerse a prueba.) Estaba capacitado y dispuesto a dárselo todo a la mujer que amaba. Todo menos un beso"

"Lo que sucedió fue lo siguiente: ella tomó la correa y avanzó unos metros sobre la nieve. Entonces se giró y vio que el perro continuaba tumbado en el mismo punto en el que había hecho el traspaso. El grito de "Venga, vamos", desde el punto de vista de Kurt, no requería un giro dramático. De hecho, después de diez "Venga, vamos" seguía sin suceder nada. El perro tampoco reaccionó cuando Katrin se puso más directa y le ordenó: "¡Kurt, venga, vamos!". Lo repítió varias veces. Siguió ampliando: "¡Qué perro más imbécil! ¡Venga, vamos, ven aquí!". Pero Kurt no se movía. Ni siquiera con versiones más insultantes y salidas de tono: "¿Qué pasa, que eres paralítico?". "¿No sabes andar?". "¿Estás sordo?". Incluso: "¿Es que no tienes patas y encima eres sordo?". Nada. Tampoco lo logró con amenazas: "Si no tienes patas, tendré que ponerte yo unas". "¡Se lo voy a decir a tu amo!" (Aquélla fue buena; Kurt estuvo a punto de echarse a reír). "Voy a llamar a la grúa". "¡A que llamo al veterinario!". "Ya verás como vengan los de residuos cárnicos; te van a hacer picadillo". "Mira que llamo a unos que recogen animales para hacer jabón". Nada, Katrin cambió de estrategia: "Si no vienes ahora mismo, te puedes despedir de pasar las Navidades conmigo""