miércoles, 9 de noviembre de 2011

"MEMORIAS DE UN AMANTE SARNOSO" DE GROUCHO MARX (1963)

Curioso. Ese sería el adjetivo para definir lo que me ha parecido este libro. En él, su autor nos habla de sus amoríos, de diversas anécdotas de sociedad y de la filosofía "marxista", sin perder de vista su toque irónico tan característico.

Tengo que reconocer que me ha gustado la forma de escribir de Groucho, muy sencilla y ágil. Pero no ha terminado de convencerme del todo. Creo que esperaba mucho más de este genio.


"Hace ya muchos años, cuando era joven y soltero, yo estaba loco por las chicas. Esto no constituye una característica anormal, especialmente en un joven cuyo destino está marcado con el de sello de un maníaco sexual en potencia.

La verdad es que, si a un joven no le gustan las chicas, lo más probable es que alguna vez un psiquiatra le diga (quiero decir al cabo de 4 años, a 35 dólares la visita) que está enamorado de su madre, de su padre o del hijo de un vecino. No veo cómo alguna parte de este triángulo puede resultar divertida para un joven (ni siquiera para un individuo más maduro) y, además, es bien sabido que la desviación sexual es desaprobada en gran medida por la sociedad. Así, pues, mi consejo a todos los jóvenes es que empiecen a perseguir a las chicas el mismo día que empiecen a abrocharse los cordones de sus zapatos y que olviden por completo aquella tendencia anormal que podría arruinarlos algún día desde el punto de vista físico, moral y actualmente incluso desde el punto de vista político.

Por suerte, yo me interesaba únicamente por las chicas y por mí mismo, por este orden, y, lo que constituía una suerte todavía mayor, era que hacíamos una gira con un número de vodevil que estaba adornado con 8 muchachas de aspecto excepcionalmente magnífico. Como sólo éramos 4 hermanos, teóricamente 8 muchachas (si eres un buen matemático) se repartían del modo siguiente: 2 muchachas por cada hermano.

Yo sólo iba detrás de una chica, de modo que quedaban 7 chicas para 3 hermanos. Cuando digo que sólo iba detrás de una chica, no quiero decir que la quería tener de una manera constante. Lo único que buscaba era llevarla a mi habitación. Era una moza muy bonita (yo era un desastre en aquella época), de pelo rojo, de cuerpo seductor y con una sonrisa constante que generalmente me la dirigía a mí"