lunes, 26 de septiembre de 2011

"LA TIENDA DE LOS SUICIDAS" DE JEAN TEULÉ (2007)

Después de un libro intenso, apetece algo ligerito y de fácil lectura.

Esta novela cuenta la historia de la familia Tuvache, propietaria de La Tienda de los Suicidas, donde se pueden comprar todo tipo de productos (sogas, venenos, armas...) para suicidarse en un mundo lleno de desgracias. Pero el problema surge con el menor de sus hijos, que resulta ser un niño alegre y al que le encanta reírse.

Me ha gustado la originalidad de la historia, aunque es bastante predecible, casi desde la sinopsis XD

También me ha gustado el humor negro con el que está escrito, aunque no me ha hecho mucha gracia porque sólo me he reído 2 veces.


"-Si me pide algo original y viril, la respuesta está clara: el seppuku, vulgarmente conocido como haraquiri, término de argot. Evidentemente, no se lo aconsejo a todo el mundo, porque es para deportistas. Pero usted, con su complexión, debe de ser deportista, ¿no? ¿Cuál es su...? Perdone, estando aquí, debería decir: ¿Cuál era su profesión?

-Profesor de gimnasia en el instituto Montherlant.

-¡Lo sabía!

(...) -¿Eso requiere mucho material?

-Un quimono de samurái de su talla, debe quedarme uno de la XXL... (...) Mi hijo mayor ha tenido la idea de coser encima una cruz de seda roja para indicar dónde hay que clavar el sable, porque unas veces la gente apunta demasiado arriba, a la altura del esternón, y entonces no entra, y otras demasiado abajo, a la altura del vientre, y ahí, aparte de que revientas el apéndice vermiforme, no sirve de nada.

-¿Es muy caro? -pregunta el enseñante.

-Todo, 300 euros-yens.

-¡Caramba! ¿Se puede pagar...?

-¿A crédito? -pregunta el comerciante-. ¿Aquí? ¿Está de broma? Ya puestos, podríamos dar una tarjeta de fidelidad.

-Es que es toda una inversión.

-Sí, claro, es más caro que una garrafa de napalm, pero, después de todo, será su último gasto... Sin contar que el seppuku es la aristocracia del suicidio. (...) Voy a revelarle un truco del oficio...

Mira a su alrededor para comprobar que nadie lo oye y explica:

-Cuando lo haga en el salón de su casa, póngase de rodillas en el suelo y así, aunque la hoja no penetre muy profundamente..., porque la verdad es que el pinchazo debe ser considerable..., si está arrodillado, caerá de bruces y el sable se hundirá hasta la guarda. Y cuando lo encuentren, eso impresionará a sus amigos. ¿No tiene amigos...? Bueno, pues impresionará al médico forense. "Éste no se ha andado con chiquitas", dirá.

-Gracias -dice el cliente, hundido también por el acto que tiene que realizar.

-De nada, es nuestro trabajo. A su disposición"