jueves, 17 de mayo de 2012

"LA ELEGANCIA DEL ERIZO" DE MURIEL BARBERY (2006)

Siempre me llamó el argumento de esta novela y si a eso le sumamos el éxito que había tenido en Francia, me entró el ansia viva por comprar este libro y no me esperé a que saliera la edición de bolsillo (Gran errorrrrr).

Su enigmático título se debe a:
"La señora Michel tiene la elegancia del erizo: por fuera está cubierta de púas, una verdadera fortaleza, pero intuyo que, por dentro, tiene el mismo refinamiento sencillo de los erizos, que son animalillos falsamente indolentes, tremendamente solitarios y terriblemente elegantes"

La novela está protagonizada por Renée, una portera de París que oculta algunos secretos, y Paloma, una niña de 12 años muy inteligente que quiere suicidarse.

Su lectura me ha recordado bastante a "La insoportable levedad del ser" de Milan Kundera porque también ha sido una relación de amor - odio. Es una novela bastante filosófica porque está llena de reflexiones, algunas geniales, otras muy pesadas, y puede llegar a aburrir y cansar. A mí no me enganchó nada y estaba deseando terminarlo.

"Me llamo Renée. Tengo 54 años. Desde hace 27, soy la portera del nº 7 de la calle Grenelle, un bonito palacete con patio y jardín interiores, dividido en 8 pisos de lujo, todos ellos habitados y todos gigantescos. Soy viuda, bajita, fea, rechoncha, tengo callos en los pies y también, a juzgar por ciertas mañanas que a mí misma me incomodan, un aliento que tumba de espaldas. No tengo estudios, siempre he sido pobre, discreta e insignificante. Vivo sola con mi gato, cuya única característica notable es que le huelen las patas cuando está disgustado. Ni uno ni otro nos esforzamos apenas por integrarnos en el círculo de nuestros semejantes"

"¿Acaso no abordamos todos la vida como quien realiza el servicio militar? Es decir, haciendo lo que uno buenamente puede a la espera del combate o de que termine el servicio. Algunos dejan la camareta como los chorros del oro, otros hacen el vago, se pasan el tiempo jugando a las cartas, trapichean o intrigan. Los oficiales mandan, los guripas obedecen pero a nadie se le escapa que se trata de una comedia a puerta cerrada: un buen día no habrá más remedio que ir a morir, tanto los oficiales como los soldados, los cretinos como los listillos que trafican con cigarrillos o con papel higiénico"

"De modo que sobre todo no hay que olvidarlo. Hay que vivir con la certeza de que envejeceremos y que no será algo bonito, ni bueno, ni alegre. Y decirse que lo que importa es el ahora: construir, ahora, algo, a toda costa, con todas nuestras fuerzas. Tener siempre en mente la residencia de ancianos para superarse cada día, para hacer que cada día sea imperecedero. Escalar paso a paso cada uno su propio Everest y hacerlo de manera que cada paso sea una pizca de eternidad.
Para eso sirve el futuro: para construir el presente con verdaderos proyectos de seres vivos"

"Yo en cambio pienso que sólo se puede hacer una cosa: dar con la tarea para la cual hemos nacido y llevarla a cabo como mejor podamos, con todas nuestras fuerzas, sin buscarle 3 pies al gato y sin creer que nuestra naturaleza animal tiene algo de divino. Sólo así tendremos el sentimiento de estar haciendo algo constructivo en el momento en que venga a buscarnos la muerte. La libertad, la decisión, la voluntad, todo eso no son más que quimeras. Creemos que podemos hacer miel sin compartir el destino de las abejas; pero también nosotros no somos sino pobres abejas destinadas a llevar a cabo su tarea para después morir"

"Entonces, ¿es así? De golpe, ¿todos los posibles se apagan? Una vida llena de proyectos, de conversaciones apenas empezadas, de deseos que ni siquiera se han realizado, ¿se apaga en un segundo y ya no hay nada más, ya no hay nada que hacer, ya no se puede volver atrás?
Por primera vez en mi vida, he sentido el significado de la palabra nunca. Pues bien, es horrible. Pronunciamos esa palabra 100 veces al día pero no sabemos lo que decimos antes de habernos enfrentado a un verdadero "nunca más". El caso es que uno siempre tiene la ilusión de que controla lo que ocurre; nada nos parece definitivo. (...) Pero cuando alguien a quien se quiere muere... entonces de verdad os digo que uno siente lo que significa, y hace mucho, mucho, mucho daño. Es como un castillo de fuegos artificiales que se apagara de golpe y todo quedara negro. Me siento sola, enferma, me duele el corazón y cada movimiento me cuesta esfuerzos titánicos"